ARCHIVO POÉTICO

Lluvia, me gusta libar tus gotas

La noche tibia, mis pasos templados. Cobijado en la soledad en busca de una tentación que calme mi pesar. Percibo una lágrima asomada en mi pupila. Es el candor de lo que pudo ser o no. Veo al cielo, apreciando sus grises nubes, agraciadas por las formas que le da el céfiro. Desfogan ellas, las nubes, hacia la tierra, impregnando de fuerza mi cuerpo que se sofocaba por dentro y fuera: adentro, por no haber tomado la oportunidad correcta; por fuera, la expresión física de la soledad que aterra. La lluvia, un amor inseparable, como la ensenada que moja la tierra, y el capullo que ahora florece al embebecerse de sus gotas, sin importar que sea invierno o primavera. Me gusta libar tus gotas frescas; que empañes mis ojos salinos de lágrimas por la dulce agua que los cielos regalan. Sigo viendo al cielo, y encuentro una estrella. Me fijo en ella: es cómplice de las nubes y del céfiro que palian la soledad: ciñen la triste memoria y la dejan en paz.
Publicado originalmente el 28 de diciembre de 2011.
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