ARCHIVO POÉTICO

Almohada

He sentido la dulzura de su Piel bajo mi almohada. Recuerdo su cabello, sombras De terciopelo que ondeaban Bajo una noche estrellada. Sus Manos de nácar son hilos De marfil que quiero ver Enmarcadas en mi espalda. Mi deseo es fundirme en un Abrazo con ella, que sus uñas Se claven contra mi espalda, Invitándola a ser uno bajo las Sábanas. Ella es de nácar y seda, he Guardado su memoria de piel En mis yemas. Dos palabras es Lo que de ella siento. Dos Palabras, nada más que esas Dos que retumban en mi Almohada. Y es que dos palabras suyas Podrán salvarme de este nudo Que embriaga mi día y noche, Pensándola, echándola de menos, Inspiración celestial de cielo. ————————————————— Te invito esta noche a disfrutarla, Mujer de mis venas. Cada Palpitación, cada agitación, nació De pensarte, de manifestarte. Y quiero decirte las palabras más Románticas, que son las que me Alcanzan, gritar al cielo que son Sólo dos palabras, y por ahí Adornarlas con otras igual de Bellas, de nácar. Lo que te quiero decir es que el Olor que dejaste sembrado es un Ungüento que salva, flor, tú el Rocío después de la tempestad, Dulce sensación que no es un Espejismo, es realidad, una Sinfonía, una partitura, paz. Murmuro tu nombre, tu apellido… Anhelo escucharlo de tus labios, Remanso el espacio, dulce Inocencia al amanecer, me Arrullas respirando. Por siempre serás mi gran Epifanía de amor y paz, tú, Rosa siempre en primavera, Eterno amor, dulce néctar, el Zumo que anhelo yo. Tú. Yo.
Publicado originalmente el 10 de marzo de 2025.
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