ARCHIVO POÉTICO

Tórtola blanca

Es de noche cuando más la pienso como si fuese mía, hermosa nívea mujer, ternura ebúrnea, pensamientos desbocados por las noches que estoy sin su tacto, solitario en mi cuarto. La veo en mi recuerdo, me mira sonriendo, su cabello negro como el azabache se desliza hasta su cintura, cada hebra de pelo suave como la seda es un océano negro donde quisiera ahogar mi rostro envuelto en las sábanas donde reposa ella, es su lecho.  Ahora, más que nunca, necesito sus brazos alrededor de mi cuello en un abrazo que me quite el aliento. Quiero salir de esta soledad y dolor que carcome por dentro. Llueve, hace frío, y por ello siento que es el mejor momento para regalarle estos versos, aunque estén marcados de melancolía y recuerdos. Y es que… Tantas palabras que con recelo guardamos, hasta que eclosionan en una confesión, y ahí nos tiembla el labio. Pues es bien conocido que duele un infarto un rechazo. Pues te digo: No estás y te amo. Te reconozco en mi mar de recuerdos, y veo en ellos aquellas manos tuyas, mitológicas, de Helena de Troya, envueltas en un pañuelo blanco. Ansío rozar tu piel, y una vez más sentirla erizada por mi tacto. Anhelo llenarte de escalofríos, y decirte en tu oído palabras de amor que sean rocío en tu geografía, especialmente al sur,donde quiero ver emerger ríos que únicamente tú podrás contener… y que no quiero que contengas, pues es hermoso cuando el deseo corre libremente entre dos pieles unidas durante el ocaso. Y puede que, si me quieres, me extiendas tu mano, desnudes tu alma, intimando en susurros que transmutan en un perfecto abrazo. Regálame tu tiempo, un espacio, no pido más, un abrazo, para tener un rastro de ternura sobre mi piel e irme colmado. —————————————————— Es de madrugada y escribo mis versos. Y recuerdo que te veía y me recordabas a la melancolía, tu mirada perdida, y supuse que sufrías, mas guardaste silencio. No indagué, yo también callé, deseando escuchar de tu boca el porqué. Aun recuerdo el arrullo de tu respiración al alcanzar el sueño, hermosa tórtola blanca, y tus pupilas de ensueño perderse en quién sabe qué, pero sé, eso sí, que no estabas en el momento.
Publicado originalmente el 10 de marzo de 2025.
← Volver al archivo